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El Hombre Lobo

Muy presente en la cultura popular, el hombre lobo se ha catalogado como uno de los monstruos favoritos de las personas. Sin embargo, pocos saben realmente que la leyenda del hombre lobo existe, siendo esta una leyenda sajona que puede explicar de dónde nace en realidad esta abominable bestia que ha pasado a ser parte de la cultura universal. 

La leyenda original del nacimiento del hombre lobo

Nos ubicamos en Gran Bretaña, en los tiempos en los cuales el rey Egberto el Sajón reinaba. Ahí vivía una hermosa joven cuyo nombre era Isolda, teniendo una belleza tan grande y un corazón tan bondadoso, que muchos de los hombres no dudaban en cortejarla y en enamorarse de ella. 

Todos los hombres de la época querían contraer matrimonio con esta doncella. Sin embargo, la joven Isolda solo tenía ojos para el conde Haroldo, un noble atractivo que, para suerte de ella, correspondía sus sentimientos. Ambos realmente estaban enamorados y tenían pensado casarse algún día, siendo el único problema aquí el hecho de que, por una extraña razón, Haroldo cada vez postergaba más la fecha de su boda.

Desafortunadamente, uno de los tantos pretendientes de Isolda era infeliz por el amor que esta sentía por otro hombre que no era él, siendo asfixiado por los celos cada vez que veía a su amada pasando tiempo con Haroldo. 

Este pretendiente que se ha mencionado se llamaba Alfred y era el administrador de las tierras de Haroldo, razón por la cual resultaban ser muy cercanos y podía ver, de forma más personal, todas aquellas veces en las cuales Haroldo e Isolda se encontraban.

En una oportunidad, este Alfred se le acercó a Haroldo, preguntándole con malicia el por qué aún no se ha casado. – ¿Acaso teme a la maldición de Sigfrido? – pregunto Alfred a Haroldo, lo cual hizo que este se sobresaltara y preguntara: ¿Qué sabes tú sobre mi abuelo?

-Pues se han escuchado rumores por aquí y por allá acerca de una especie de maldición o pacto malvado que hizo Sigfrido, pero nada concreto.- dijo el pretendiente frustrado con el amor de Haroldo e Isolda, preguntando luego lo siguiente: -¿Por qué se ha puesto tan nervioso al mencionar a su abuelo?

-¿Nervioso yo? No para nada- dijo Haroldo con un tono de preocupación en voz y temeroso de lo que estaba recordando.

El abuelo de Haroldo, Sigfrido, había sido un hombre muy malvado en vida, siendo condenado a una oscura maldición a causa de su crueldad. Cada noche de luna llena, un espíritu maligno entraba en el cuerpo de Sigfrido y lo obligaba a hacer actos perversos, incluyendo violencia, destrucción, asesinatos y demás. Y esta maldición, según recordaba Haroldo, iba a ser pasada de generación en generación.

Lo anterior relatado era la razón por la cual Haroldo no se casaba con Isolda, pese a que el amor que sentían era grande. Aun así, no le dijo nada a este pretendiente y se fue de ahí, de regreso con su amada y a seguir con sus tareas cotidianas.

Mientras tanto, la gente de la región temía por una enorme bestia que cometía actos atroces de forma más y más recurrente, deambulando cada noche de luna llena y matando todo lo que estuviera a su paso. Casualmente, Isolda también se pudo dar cuenta que su prometido Haroldo se la pasaba ausentándose de la casa por las noches, con excusas un poco absurdas y a veces sin ninguna explicación.

Una noche en particular, uno de los pobladores afirmó haber visto a la misteriosa criatura que deambulaba y mataba a su paso. Dicho monstruo, tenía forma humanoide y gozaba de brazos, piernas y pecho totalmente cubiertos de pelo, con una cabeza de lobo aterradora que no dejaba de emitir aullidos capaces de helar la sangre.

Los pobladores, cansados de esta bestia, decidieron ponerle caza, encontrándose así con esta aberración de la naturaleza comiéndose a los animales de un establo. Ni los cuchillos ni las balas podían detener a esta bestia, siendo esto el catalizador de la ira de este hombre lobo que empezó a masacrarlos a todos. Solo se pudo detener a este lobo humanoide con una bala de plata, disparada justo en su corazón.

A la mañana siguiente, cuando los pobladores fueron a buscar los restos de esta bestia, se dieron cuenta que el lugar en donde yacía muerto el hombre lobo más bien se encontraba Haroldo, el prometido de Isolda que ahora tenía un balazo en el pecho. Fue en ese momento donde la gente empezó a propagar la leyenda del hombre lobo, llegando hasta donde se escucha hoy día.

Lo curioso de esta leyenda es que se dice que Isolda llegó a quedar embarazada de Haroldo, siguiendo el legado de los hombres lobo al menos una generación más. Curioso sin duda, ¿no te parece?

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