Saltar al contenido

El Hombre que se Extravió 8 años

Más que el terror, la precaución y el miedo en sí, las leyendas de terror chilenas tratan de evocar el suspenso y el misterio. Por ende, no es de extrañar que las leyendas chilenas de terror más famosas sean aquellas en donde ocurra un hecho inexplicable que puede tener tanto tintes de realidad como de fantasioso.

Prueba de lo anterior comentado es precisamente el hombre que se extravió ocho años, una leyenda popular de Chile que, de ser cierta, correspondería a una de las más grandes incógnitas y misterios que presenta este país sudamericano

La misteriosa leyenda del hombre que se extravió ocho años

La leyenda en sí comienza hace algunos años atrás en la ciudad de Iquique. Ahí, vivía un hombre jubilado junto con su esposa y su única hija, este tenía la costumbre de visitar las salitreras de los alrededores, unas zonas arqueológicas muy comunes en la región.

Todos los días, este hombre salía muy temprano de su casa y tomaba el mismo autobús, dirigiéndose hacia el ya mencionado lugar y esperando encontrar allí algún objeto antiguo. Como era algo que hacía cotidianamente, ni su esposa ni su hija se asustaban con la ausencia temprana de su esposo y padre, ya que era algo que hacía de forma cotidiana.

Sin embargo, pese a lo anterior, hubo un día que la preocupación imperó en el hogar. Tal parece que un buen día el hombre se despidió de su familia y se fue hacia las salitreras sin que regresara.

Ese mismo día y durante la noche, viendo que el hombre no regresaba, su esposa ya extremadamente preocupada decidió contactar con la policía, esperando a que más temprano que tarde el hombre volviera a su casa. No obstante, el hombre nada que volvía, siendo buscado por todos tanto en el lugar que se supone visitó como sus alrededores, todo sin ningún éxito aparente de encontrarlo a salvo.

Ni sus amigos ni los familiares del hombre sabían realmente en donde se podía encontrar, desconociendo también las razones por las cuales podría haberse marchado y desaparecido de esa manera.

Desafortunadamente, las autoridades declararon al hombre como muerto después de un tiempo de no poder encontrar su paradero, dejando a su esposa y a su hija resignadas a seguir esperándolo. De hecho, tanto es así que la esposa mandó a construir una lápida simbólica en el cementerio local.

Como debes estar adivinando, pasaron ocho años desde la desaparición del hombre. La hija de la pareja ya era una mujer casada y madre de su propia familia, visitando recurrentemente a su madre para que esta no estuviera sola tanto tiempo. 

Es ahí, en una de esas visitas de la hija a su madre en la casa que escucharon como que alguien intentaba abrir la puerta. Aterradas, se asomaron a ver quién era la persona que importunaba su tranquilidad, encontrando para su sorpresa que quien intentaba abrir la puerta no era más nadie que el esposo y padre de esa mujer y su hija.

El hombre jubilado perdido hace ocho años se encontraba ahí de pie en el umbral de la entrada, vistiendo exactamente la misma ropa que vestía al momento de su desaparición, luciendo exactamente de la misma manera. Es como si nunca se hubiese marchado.

El hombre, muy molesto, preguntó que quién había cambiado las cerraduras de la casa, dejando así la molestia a un lado y sustituyéndola por asombro cuando ve a su hija que, un poco más crecida, sostenía un niño en sus brazos. Las más asustadas ante esto eran precisamente las mujeres que no podían creer lo que estaban viendo.

Resultó ser que para aquél hombre, esos 8 años nunca pasaron. Para él, simplemente se levantó temprano y fue a su lugar predilecto, regresando a la misma hora a la que está acostumbrado a regresar. Incluso, el hombre tenía en sus manos el periódico del día de su desaparición, mismo que agarró en la mañana antes de irse hasta las salitreras. Sorprendentemente, el periódico se notaba nuevo, como si fuese un periódico de ese mismo día de emisión.

Pasó el tiempo y el hombre jubilado vivió el resto de su vida en compañía de su familia. No obstante, este hombre nunca pudo saber qué fue lo que pasó y precisamente murió sin saberlo, pasando a la historia en forma de leyenda como el misterio del hombre de Iquique, aquél hombre que viajó en el tiempo o que se perdió ocho años y regresó exactamente igual a como se fue.

Este misterio de la ciudad aún sigue latente y es centro de atención para Chile y el resto de Latinoamérica, más porque el hombre nunca quiso que se le investigara y jamás contó si había vivido algo especial aquella tarde de su desaparición. ¿Será que esta leyenda de Chile es cierta?

loading...