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El Hombre sin Párpados

Pocas son las leyendas de terror argentinas que pueden asustar tanto como la del hombre sin párpados. De hecho, tanto es así que no es de sorprender que no la conozcas, ya que su divulgación es tan pobre en el resto de Latinoamérica que sencillamente se hace mucho más eco de lo perturbadora que es.

Esta leyenda de terror de Argentina, se ubica principalmente en Buenos Aires, en unos de los barrios más particulares de la ciudad en donde un hombre llamado Mauricio está cerrando la tienda donde trabajaba como de costumbre, dirigiéndose camino a su casa para dar por culminado un día más de trabajo. Es ahí, en ese mismo momento, cuando todo empieza a ir particularmente mal. 

La leyenda de Mauricio y el hombre sin párpados

Era un día húmedo y frío en Buenos Aires cuando Mauricio caminaba de regreso a su casa, siendo este uno de esos días en los que provocaba estar haciendo cualquier cosa menos caminando solo por aquél barrio aterrador.

El andar de Mauricio era lento pero confiado, ya que después de todo él transitaba por allí prácticamente a diario. Sin embargo, su andar se ve un tanto interrumpido cuando este hombre siente que se le está persiguiendo. Por el rabillo del ojo Mauricio alcanzó a ver la silueta de un hombre, misma que apareció de forma repentina, sintiendo fuertemente como este hombre desconocido clavaba su mirada en él acercándose cada vez más desde su espalda hacia él.

Mauricio instantáneamente pensó lo siguiente: ¿Qué querrá este boludo? ¿Pensará que no me di cuenta que me está siguiendo? Intentó mantener la compostura ante tal situación, pero Mauricio empezó a preocuparse más y más a medida que esta persona se acercaba. Era algo extraño, porque Mauricio alcanzó a ver que era una persona que vestía muy formal, la cual no tenía ninguna pinta de ser cualquier asaltante. Aun así, nunca se sabe.

Con la esperanza de perderlo de vista, Mauricio cruzó la calle y dobló hacia otra dirección, consiguiendo para su sorpresa que este hombre lo siguiera por este nuevo rumbo, con un andar un poco más frenético que antes. Ahora Mauricio se estaba poniendo más y más nervioso.

Ya Mauricio estaba a punto de llegar a su casa cuando decidió envalentonarse y dar vuelta para enfrentar a su perseguidor que lo seguía desde la espalda, preguntándole de buenas a primeras “¿Qué te pasa ah?” “¿Acaso me quieres sobornar o qué?”. Para su sorpresa, cuando Mauricio pudo detallar el rostro de esta persona que lo seguía pudo darse cuenta de que, aparte de lo alto que era este perseguidor, no tenía párpados en los ojos.

Mauricio quedó muy sorprendido por ver semejante rostro sin párpados, helándosele la sangre por la forma en como esta persona lo miraba. 

Tanto fue su sorpresa que Mauricio no pudo hacer más que correr despavorido a su casa que ya estaba cerca, consiguiendo para su sorpresa que el hombre sin párpados no lo siguiera, cosa que lo hizo preguntarse si seguiría en los alrededores de su casa acechándolo. Por suerte, Mauricio no lo pudo volver a ver más, cosa que lo dejó mucho más inquieto y perturbado.

Tanto fue la sorpresa y el susto que sintió Mauricio por este hombre que no tenía párpados, que días después decidió investigar un poco más, descubriendo en foros de internet que este hombre tan escalofriante era una aparición aterradora muy común en Buenos Aires, pudiendo aparecer en cualquier momento del día pese a que casi siempre salía de noche.

Algunas personas afirman que la falta de párpados de esta aparición fantasmal se debe a que el hombre había nacido sin ellos, producto de un defecto en su nacimiento que lo hizo estar recluido y ser repudiado por la sociedad, lo cual incentivo su odio innato a la misma. 

Otras personas también aseguran que este hombre se arrancó los párpados en una ceremonia vudú, vagando por la capital de Argentina desde aquél entonces con tristeza y en la búsqueda de aquella persona que la había maldecido con esos ojos sin párpados.

Lo peor de todo es que el hombre sin párpados no aparecía muy seguido, pero cuando lo hacía, éste espectro se encargaba de volver loca a las personas que se lo encontraban, apareciendo constantemente para atormentarlos.

Cuando Mauricio leyó esto último en internet, su sangre quedó totalmente helada y, volteando lentamente hacia su espalda, no hizo más que ver cómo aquél hombre aguardaba pacientemente detrás de él, de pie, esperando a que Mauricio sintiera su presencia y sintiera, por supuesto, como esos ojos abiertos de par en par lo miraban fija y aterradoramente.

Y allí estaba él, ese hombre sin párpados, observando detenidamente cómo Mauricio se volteaba para constatar y hacer consciente lo inevitable: ya había sido elegido por este ser para ser atormentado en vida y muerte.

Ten mucho cuidado si vives en Buenos Aires o en las adyacencias de la ciudad, porque el hombre sin párpados aún se la pasa vagando por aquí y por allá, buscando siempre a quién atormentar.

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