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La Mujer Rubia de la avenida Kennedy

Algo que se puede apreciar de las leyendas de terror de Chile es que son bastante contemporáneas. Esto por supuesto, a diferencia de otras leyendas de terror en Latinoamérica que evocan una época mucho más colonial en donde cualquier cosa podía ser malinterpretada y propiciar así el terror y el miedo.

En las leyendas de terror chilenas, por el contrario, se observa un entorno más nuevo en donde es muy difícil ver entidades y fantasmas, encontrándose aun así que lo perturbador hace vida y atemoriza de buenas a primeras, replanteando el terror implícito de temerle a lo paranormal. Para prueba, la leyenda de la mujer rubia de la avenida Kennedy. 

La espeluznante leyenda de la mujer rubia de la avenida Kennedy

A finales de los 70, siglo XX, muchos fueron los conductores habituales que se sentían temerosos de transitar por la famosa avenida Kennedy, ya que se decía que podías encontrarte con una macabra aparición durante el tránsito nocturno.

Con esto en mente nos encontramos a Paulo, un hombre ordinario que salía de su trabajo a las 7 de la tarde y que se dirigía a casa para cenar con su esposa. Él, aborda su vehículo y se dispone a conducir sin prestar mucha atención al tráfico, entrando de lleno a la mencionada avenida Kennedy.

En esta avenida, Paulo logró vislumbrar a una mujer que había bajado de la acera y que ahora le hacía señas para que redujera la velocidad. Se trataba de una mujer hermosa y rubia, delgada y con el cabello largo a la cual no se le podía distinguir la cara a simple vista.

Confundido, Paulo redujo la marcha y se detuvo justo al lado de ella, precisamente para preguntarle qué necesitaba. De cerca, Paulo pudo ver que se trataba de una mujer realmente hermosa, lo cual hizo que se sintiera un poco incómodo cuando esta le empezó a sonreír. Acto seguido, la mujer (ante los ojos de Paulo) empezó a desvanecerse como si se tratara de un fantasma, desapareciendo en su totalidad y asustando, obviamente, al pobre Paulo en el proceso.

Detrás del auto de Paulo, los autos empezaron a tocar su claxon para que avanzara, haciendo que Paulo tomara el volante con fuerza y temor y se viera en el espejo, denotando que se encontraba más pálido que la cal.

Uno de los conductores salió de su vehículo y se acerca a Paulo preguntándole si se sentía bien, que qué había pasado que no arrancaba. A eso, Paulo le pregunta si es que no había visto a esa hermosa mujer de hace rato. Si no había visto a una chica rubia que estaba justo ahí, hace apenas un momento.

El hombre que se acercó a hablar con Paulo le dijo que se pusiera en marcha y que se estacionara mejor a la orilla para no seguir obstruyendo el paso, a lo cual Paulo respondió arrancando (como pudo) el vehículo hasta quedar debidamente estacionado.

Luego de que la afluencia de carros mermó en su volumen, el hombre se acercó a Paulo y le contó que esa aparición es muy común en este punto, la de esa chica rubia de la avenida Kennedy.

¿Por qué aparecía?, le preguntó Paulo al hombre. Este le contó que hace algún tiempo hubo una chica que se encontraba cruzando exactamente por ese lugar cuando fue atropellada por un hombre que conducía borracho. Dicho hombre, no se detuvo ni siquiera a ver si podía hacer algo por la mujer arrollada, muriendo esta de forma inmediata en la avenida.

Desde ese entonces en adelante, la rubia no ha dejado de aparecer por aquí, asustando a quien se detiene a darle una mano de ayuda o quien está interesado en ella. A veces se le suele ver parada pidiendo la cola a la orilla de la calle y otras se la ve cruzando de lado a lado, asustando más aún a quien viene conduciendo.

Al escuchar esto, Paulo se tomó muchas más precauciones al momento de transitar la avenida Kennedy, todo para evitar un encuentro tan escalofriante como el que acaba de vivir.

La leyenda de la mujer rubia de la avenida Kennedy es una muy querida por los chilenos, encontrando que en algunas versiones de la historia esta mujer no puede descansar en paz hasta que encuentre al borracho que la asesinó. En otras versiones, la mujer rubia anda cazando a hombres vividores o conductores imprudentes que pasen conduciendo por ese lugar, para brindarles un buen susto o, quizás, llevárselos para hacerlos pasar el más profundo de los sufrimientos en venganza por su prematura muerte.

Sea cual fuere el caso, ten la precaución suficiente al pasar por la avenida Kennedy de Chile, más si andas conduciendo a altas horas de la noche. No vaya a ser que veas un rostro angelical, que esconde a un espectro capaz de quedarse para siempre en tus propias pesadillas.

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