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La Mula sin Cabeza

En el folklor brasileño se asocia muchísimo al fuego con el castigo y la penitencia, al igual que se asocia con lo paranormal. También puede estar asociado con la voracidad y la libido, aunque, haciendo que sea fácil entender por qué existen tantas leyendas de terror brasileñas con este elemento tan particular.

Precisamente, la leyenda de terror de Brasil que nos reúne aquí el día de hoy cuenta con el fuego como elemento clave, siendo más bien una leyenda que data de la época de la colonia y que tiene como escenario principal la capital de Brasil, encontrando a un peculiar sacerdote que no pudo mantener sus votos de celibato. ¿Quieres conocer más sobre la leyenda brasilera de la mula sin cabeza?

La leyenda de la mula sin cabeza

Un día cualquiera, en la parroquia principal de la ciudad, se encontraba un cura que ofrecía consuelo a todo aquél que lo necesitase. Un día, a la parroquia principal se acercó una chica hermosísima a la cual el sacerdote no pudo resistirse, siendo presa de una pasión casi insoportable.

Esta joven señorita, al darse cuenta de lo que había provocado en el sacerdote no tuvo reparo en seguir tentándolo, lanzándole miradas ardientes y provocadoras. Por más que el sacerdote intentó resistirse a sus encantos, le fue casi imposible ignorarla, haciéndose cada vez más un hueco en su corazón y en su mente. Esto atormentaba al sacerdote, ya que significaba que estaba incurriendo en uno de los peores pecados.

Lo peor de todo este asunto es que la joven ya estaba casada con alguien más, razón que hacía mucho más inapropiado los pensamientos del sacerdote. Aun así, el deseo pudo más que la razón y un buen día, ante los ojos del Cristo de la Iglesia, tanto el sacerdote como la joven cayeron en tentación y pecado.

Al cometer aquella imprudencia, el sacerdote se sintió realmente mal, siendo atormentado por la culpa a tal punto de cometer suicidio, tirándose así desde lo alto de un acantilado. Por otra parte, la mujer también murió al poco tiempo arrollada por un carretón que estaba siendo tirado por una mula.

Algunos dicen que fue castigo divino y otros por su parte dicen que fue mala suerte. Pero independientemente de ello, la mujer había muerto al igual que el sacerdote.

Pasado un tiempo y durante una noche de luna llena, un grupo de personas observaron y fueron testigos de la presencia de un hombre que, con hábito de sacerdote, merodeaba por la iglesia de la parroquia. Lo peculiar de este hombre vestido de sacerdote era que no tenía cabeza y, aun así, deambulaba de aquí para allá.

De forma análoga, también se empezó a correr el rumor de que a altas horas de la noche se podía ver a una mula descabezada, misma que se la pasaba corriendo sin control por las calles de la capital de Brasil, siendo fácilmente reconocible en las noches porque emitía una llama intensa de fuego desde el lugar en donde debería estar su cabeza.

Algunas personas que lograron ver a la mula sin cabeza dan fe de que esta siempre se anunciaba mediante el llanto lúgubre de una mujer acongojada, misma que se escuchaba con una agonía realmente tremenda en base a la profundidad de sus alaridos.

La leyenda de la mula sin cabeza de Brasil cuenta que esta mula, en realidad, fue la forma que tomó aquella mujer que cometió adulterio, siendo esta transformación un castigo divino por el pecado cometido, quedándose así en este plano terrenal para expiar sus pecados, convertida en animal.

Tanto la mula sin cabeza como el sacerdote sin cabeza se le suelen aparecer a los que deambulan por la noche en la capital de Brasil. No obstante, en lo que respecta a la mula sin cabeza, esta suele aparecérsele también a las mujeres que se comportan mal, asustándolas por las malas acciones que cometieron y dándoles una lección de vida para mejorar como personas y como mujeres.

Si has cometido adulterio independientemente de si se trata de un hombre o una mujer, entonces has de temer a la mula sin cabeza, ya que esta te estará persiguiendo por las calles brasileras hasta que te alcance y, con suerte, te pise hasta la muerte.

Lo curioso de esta leyenda aterradora de Brasil es que con el paso del tiempo se ha hecho muy popular, pudiendo encontrar hasta el sol de hoy varias personas que aseguran escuchar los cascos de la mula por la noche, moviéndose con una velocidad antinatural por aquellas calles desiertas y desoladas.

Y mientras la mula sin cabeza deambula asustando a los adúlteros, el sacerdote sin cabeza da vueltas a las capillas o iglesias buscando desesperadamente las puertas hacia el cielo o paraíso, mismas que seguramente no podrá encontrar por mucho que lo desee. ¿Conocías acaso esta leyenda tan espeluznante?

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